En la tradición celta, la ferocidad de las cerdas las convierte en símbolos propios de la guerra. Pero también tienen propiedades mágicas y vínculos con el otro mundo. Aún hoy día aparece una cerda negra en una antigua tradición que continúa en Gales, el día de Calan Gaeaf, a primeros de Febrero. Al anochecer se encienden fogatas en las colinas, se tocan cuernos y se baila. La gente atraviesa corriendo el fuego y cada uno tira una piedra dentro. cuando el fuego se apaga, todos escapan a casa huyendo del misterioso espíritu Hwch ddu cwta. Mientras se alejan, se ponen a gritar la siguiente canción: “que cada uno trate de llegar el primero y que la cerda negra sin cola se lleve al último”. A la mañana siguiente hay que regresar, y quien encuentre la piedra que tiró al fuego, tendrá un año próspero.













