
La fiesta de Halloween.
Los celtas, que habitaban
en las Islas Británicas, Irlanda, Escandinavia y al oeste de Europa celebraban
el año nuevo el 31 de octubre en honor a su dios Samhain (dios de la muerte),
llamado el "festival de la muerte". Acostumbraban a encender grandes
fogatas en Halloween con el objetivo de protegerse de los malos espíritus. Estos
sacerdotes iban casa por casa exigiendo toda clase de alimentos extraños para
su propio consumo y para ofrecerlos más tarde a su dios Samhain. Los druidas
llevaban consigo un gran nabo hueco ("turnip") y formaban caras grotescas
en estas calabazas y encendían velas dentro de ellas. Esta calabaza simboliza
el espíritu del cual ellos dependían para obtener sus poderes y conocimientos.
El nombre de este espíritu era Jock. A fines del siglo XIX, los irlandeses introdujeron
esta fiesta en América y le pusieron "Jack quien vive en la lámpara"
o "Jack O`Lantern".
Con posterioridad,
la iglesia no tuvo éxito en erradicar estas fiestas y decidió "santificar"
algunas de ellas, especialmente a la fiesta de la muerte (dada la enorme importancia
que tenía para los celtas). El siglo VII, el Papa Gregorio cambió la fecha de
la celebración del día de "Todos los Santos" del 13 de Mayo al 1º de
Noviembre. Esta fiesta se llamaba "All Hallowmass" y a la víspera de
esta fiesta se le llamaba "All Hallow Eèn" y derivó en la fiesta de
Halloween para la noche del 31 de octubre.